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Las reglas de la tormenta de ideas

Actualizado: 17 mar 2020

Tomado del libro: Cambio de Juego de RAM CHARAM.

En un salón de conferencias sin mucho carácter, cerca de la entrada de la oficina de IDEO en Palo Alto, California, hay una mesa inusualmente larga, sillas, tomacorrientes para presentaciones en PowerPoint y un tablero blanco. Bostezo. Sin embargo, hay un toque interesante. Encima del tablero, en el lugar donde tantos maestros ubican el alfabeto, hay una lista de mandamientos escrita en letras grandes.

  • Aplace el juicio

  • Fomente ideas alocadas

  • Enriquezca las ideas de los demás

  • Manténgase concentrado en el tema

  • Una conversación a la vez

  • Sea visual

  • Apúntele a la cantidad

Las anteriores son las reglas de IDEO para hacer tormentas de ideas y aunque el recinto no podría ser, francamente, más aburrido, el trabajo que se lleva a cabo allí dista en serlo. IDEO es “el jugador más valioso” entre las consultoras en diseño, la que se gana habitualmente más premios que el resto. Sus reglas tienen sentido y estamos de acuerdo con Tom Kelly, el gerente general de IDEO, en que las empresas que “construyen una cultura de hacer tormentas de ideas… (han arrancado) bien por el camino hacia fomentar una cultura de innovación”. Sin embargo, debido a que las tormentas de ideas forman parte tan integral de lo que hace IDEO -allí las personas están formadas para hacerlo bien, así como los escritores absorben las reglas de la gramática-, pensamos que las reglas de IDEO pueden presuponer un conocimiento que algunas personas quizá no tengan. Así que a continuación hacemos la lista de las que consideramos las 10 reglas que deben cumplirse para hacer tormentas de ideas eficaces.


1. Consiga un facilitador:

Es el policía de tránsito de la sesión y debe ser externo. Cuando es interno, trae consigo un bagaje que puede entorpecer la libertad en el flujo de ideas. Las organizaciones consultoras en recursos humanos son una fuente posible; si uno trabaja con una empresa de diseño como IDEO o Continuum, éstas pueden ayudar. Si por alguna razón es difícil traer una persona de fuera, la segunda mejor opción es buscarla en un grupo diferente dentro de la empresa. Los facilitadores deben ser diestros en las dinámicas de grupo, capaces de interpretar cuando el equipo está en declive o cuando está disparando el chorro en regadera. Tienen que ser pacientes y sin embargo estar dispuestos a poner orden cuando una persona no para de hablar o se pone agresiva. Es más una cuestión de personalidad que de entrenamiento formal, pero no hace ningún daño traer personas expertas para que todos observen cómo se maneja una sesión eficaz de tormentas de ideas.


2. Esté preparado:

Los boy scouts saben cómo es. La preparación es la clave del éxito. En el contexto de las tormentas de ideas, eso significa dos cosas. En primer lugar, es necesario comprender bien el tema. Se requiere equilibrio. El tema debe ser lo suficientemente específico para posibilitar buenas respuestas (“abrasivos industriales para fregaderos de acero inoxidable” no despertará gran entusiasmo en nadie). Qué podría funcionar: Bien, IDEO hizo una sesión útil con P&G (Procter and Gamble) sobre “cómo reinventar la limpieza del baño”. El tema debe ser definido en torno al mercado o a las necesidades y costumbres del consumidor; es necesario que todos los participantes sepan qué es y también que tengan algo de tiempo para analizarlo. Lo que se busca es que traigan algo a la fiesta; puede ser el asomo de una idea, un producto de la competencia, un esquema de color, una serie de palabras, o imágenes útiles o una pregunta interesante, algo -cualquier cosa- que los acerque a la plataforma de lanzamiento.


3. Relájese:

El miedo obstruye por igual la generación de ideas y su expresión. No todas las empresas o equipos se sentirán a gusto, pero considere hacer alguna clase de juego o palabras o de ejercicio para romper el hielo y ayudar a que las personas se tranquilicen (por ejemplo, los círculos improvisados en Clay Street). Desanime comentarios negativos; a medida que la sesión avanza, será evidente cuáles de las ideas tienen futuro – no hace falta dispararles a quemarropa apenas aparecen. En Clay Street, las palabras claves son “Sí, y…”, no “Sí, pero…”, y lo principal en este caso es la confianza; las personas tienen que estar seguras de que están en libertad de expresar lo que piensan sin el riesgo de ser ridiculizadas.


4. Los líderes deben seguir:

En general, la idea de una sesión de tormenta de ideas es que sea abierta y que no tenga rumbo fijo. Sin embargo, todos los presentes alrededor de la mesa estarán conscientes de quiénes son los otros y del lugar que ocupan en la jerarquía corporativa. Existiría el deseo humano común de complacer a los superiores. Consciente o inconsciente, en ocasiones algunas personas tratarán de hacerlo mostrándose de acuerdo con su superior jerárquico. Así que los líderes deben cuidar cuándo y cómo hablan. El General Peter Pace, ex jefe del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, dice que cuando él quiere recibir una opinión sincera, hace una pregunta de manera neutra y deja para lo último expresar su opinión sincera, hace una pregunta de manera neutra y deja para lo último expresar su opinión. Si manifiesta primero sus ideas, éstas colorean toda la discusión. En definitiva, la tormenta de ideas se hace con el fin de que todo el mundo participe, así que la recomendación no es que el líder se limite a una presencia silenciosa, pero sí que piense bien cómo participa. No cierre la discusión; no sea el primero en opinar sobre todo; aproveche las ideas de los demás; haga preguntas.


5. Busque la contribución de todo el mundo:

Debería ser obvio, pero las dinámicas de grupo hacen que esto no siempre ocurra. Y no ocurrirá si las personas se sienten intimidadas o el tono es brutal (véanse las reglas 2 y 3). La manera equivocada de tratar de lograr que todo el mundo participe es darle la palabra a cada uno en la mesa o poner a las personas en evidencia -lo cual puede ser asustador. La manera correcta es que el facilitador sepa por qué se ha seleccionado a las personas que están presentes en la habitación y que procure sacar a relucir la pericia de cada uno. Desanime las interrupciones; no sólo son una grosería, sino que pueden silenciar a quienes, por temperamento, no se imponen.


6. Hágales seguimiento a las ideas:

Obvio pero esencial. Utilice un tablero o un pliego grande de papel para que todos puedan ver qué se ha dicho y para hacer conexiones entre las ideas. Permítales a las personas escribir sus ideas, así pueden refinarlas a medida que avanzan y también les sirve para levantarse del asiento, lo cual puede ser reconfortante. Desanime la toma de notas. Si es necesario, grabe y transcriba las reuniones o traiga a alguien que lo haga. Si las personas están agachadas escribiendo lo que acaba de ocurrir, no tendrán la mente puesta en el momento. Numere las ideas nuevas a medida que surgen para poder referir a ellas con facilidad; esto también propicia una sensación de logro a medida que crece el número o, si ése no es el caso, sirve como incentivo para la acción. En las tormentas de idea, la cantidad importa.


7. Piense anticipadamente:

Bien ejecutadas, las tormentas de ideas pueden ser divertidas, como una reunión universitaria informal, pero remunerada. Desde luego, ésa no es la finalidad. Se supone que las tormentas de ideas sean el comienzo de algo, no un fin en sí mismas. Al final de la reunión, los participantes deben decidir qué se hará después para refinar las percepciones generadas. Las tormentas de ideas son en sí mismas una especie de Connect and Develop; generar ideas, luego conectarlas y repetirlas. Éste no es el momento de considerar aspectos prácticos sino sencillamente de explorar ideas sobre una base conceptual.


8. Utilice accesorios:

Una de las razones por las cuales existe la sexta regla es que algunas personas piensan de manera visual; exhibir cosas para que las vean es una manera de enganchar su mente. Otras personas piensan mejor con las manos. Así que traiga prototipos de cosas relacionadas, versiones de productos actuales (o competitivos), incluso si son sólo trozos sueltos que parecen pertinentes – un círculo cromático, por ejemplo, o avisos, o una deconstrucción de aquello de lo que se está hablando -, cualquier cosa que sirva para poner a las personas a pensar de manera práctica sobre lo que se quiere lograr. Y nuevamente, esto sirve para mantenerlos despiertos e interesados. IDEO trae espuma, cinta aislante, goma, pitillos, marcadores y otras cosas que sirvan para hacer modelos o sencillamente lograr que la savia empiece a circular.


9. Sálgase de las líneas:

Considere el elemento metafórico en la frase “tormenta de ideas”. Una tormenta es salvaje, volátil y frecuentemente impredecible; es un estado climático apasionado, pero que también tiene principio y fin. Una buena tormenta de ideas debe ser así; en ausencia de un cierto grado de impulsividad, de algo muy parecido al capricho, terminará por ser un charco y no una tormenta. Y eso sería una pérdida de tiempo. Así que permita que las personas se pierdan en territorios desconocidos y que otros las sigan; puede que finalmente van en la dirección más apta para llegar a su destino final. Sin embargo, el facilitador debe tener el criterio necesario para traer de vuelta a las personas cuando la expedición se aleje demasiado, durante demasiado tiempo.


10. Cumpla las reglas:

Desde afuera, una tormenta de ideas puede parecer caótica; en realidad, tiene su propia disciplina. Si las personas no se adhieren a esa disciplina, quizá se diviertan, pero no producirán ideas que justifiquen la inversión de tiempo.

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